El eneatipo 4 en el amor.

Una de las cosas que más me sorprende del eneagrama y la gente que se inicia con él es la búsqueda del amor y las posibilidades con otros eneatipos, como si del horóscopo se tratase, ¿con qué eneatipo me llevo bien?, el eneagrama no funciona así, es algo más serio y profundo. Como 4  puedo decir que no somos fáciles, tampoco imposibles.

Si bien los que somos 4 buscamos lo imposible, por lo que es fácil que nos enganchemos de lo improbable, por ejemplo del eneatipo 7, que tiende a evitar el compromiso y sentirse más atraído por la aventura o el eneatipo 3, porque nos resulta imposible llegar a él y ese desapego del 3 en lo emocional (a pesar de estar en la triada de la emoción), para centrarse en mostrar esa imagen de éxito, nos resulta “encantadora” dado que la nuestra imagen la pintamos como un desastre.

Hay literatura sobre esto, como pueda ser el libro de Helen Palmer, “El eneagrama en el amor y el trabajo” desde donde me basaré, añadiendo mi experiencia en el amor, para luego hablar en otro post de como nos desenvolvemos en el trabajo.

  • Nos centramos en lo que el otro tiene y nosotros no, no olvidemos nuestro sentimiento de carencia, de ser incompletos. Esto llevado a un extremo nos hace sentirnos peores que y empezar una relación que debería estar basada en la igualdad, desde un tengo cosas que aportar, empezamos con un “me va a dejar”.
  • Nuestro objetivo es la profundidad no la diversión.  Esto ya es más complejo, mucha gente quiere pasarlo bien, sobre todo al principio de una relación, si empezamos como Madame Bovary, lo más probable es que la otra persona corra, como si le faltara calle.Por ejemplo, si un eneatipo 4, nos encontramos con otro 4,  con esa intensidad y profundidad  muy nuestra (aunque el eneatipo 2 en intensidad tampoco es que se quede corto),   al principio podemos pensar, “Por fin alguien que me entiende”, para luego ser una relación que puede terminar en un aburrimiento total o agotadora de “tanto sentir”  lo que el drama une, la necesidad de alegría lo separa.
  • Los fantasmas del pasado. A todos nos encantan que nos hablen de los ex anteriores ¿ a qué sí? Pues nosotros tendemos a contarlo como si al que tenemos al lado le encantase, nos encanta recrearnos en la melancolía, en lo que pudo ser y no fue, olvidándonos que si no fue, fue por algo, y que “todos somos mitad hijos de Dios, mitad hijos del diablo”.
  • Nuestra imagen proyectada, tendemos a proyectar una imagen exagerada, por lo que o nos vamos al centro o pueden pasar dos cosas, que la gente corra como he dicho antes o que les guste esta imagen exagerada, por lo que al final se enamoran de una proyección no de nosotros por lo que el resultado no va a ser bueno en ningún caso.

¿Quiere decir esto que lo tenemos difícil para encontrar el amor?, no, no suele el caso, la mayor parte de los cuatro que conozco tienen pareja, ¿son felices? Rara vez, pero esto no es porque no tengamos capacidad de amar, de hecho cuando estamos en nuestro mejor momento, nos conectamos fácilmente con el amor, nuestra emocionalidad funciona en ambos sentidos, aunque nos empeñemos en conectarnos con las emociones que menos felices nos hacen. Lo que nos hace infelices es nuestra búsqueda eterna de algo que no existe,  ese algo que nos falta y que cuando encontremos, estaremos completos. Esto como se soluciona, con sicoterapia y buscando más alegría y placer en el instante y pellizcándonos bien fuerte, si en esos momentos alegres o placenteros, nos surge el típico “pero” o “faltaría esto para ser perfecto”.

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